domingo, 11 de agosto de 2013

Esnórquel Jávea - Cala Blanca


El pasado Domingo 11 de agosto fuimos a Jávea a practicar Esnórquel. Citando a la Wikipedia: Jávea es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en la costa norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Marina Alta. Cuenta con una población de 32.983 habitantes (INE 2012), de los cuales un 53,1% es de nacionalidad extranjera.

Partimos desde Valencia yendo por la AP-7 donde el peaje de ida nos salió por 8,90€. Nos costó aproximadamente hora y media de carretera llegar. Antes de empezar la ruta subimos al Faro del Cabo de San Antonio para hacernos unas fotos desde el mirador. Se notaba que era domingo porque nos encontramos a numerosos turistas, gente corriendo y muchísimos ciclistas, teniendo que ir con mucha precaución por el difícil trazado de subida.



Desde este mirador podemos contemplar la bahía de Jávea al Sur y la Ciudad de Dénia y el Golfo de Valencia en la parte Norte.


Tras bajar por la complicada carretera de la Reserva de San Antonio nos dirigimos a Jávea con dirección a la oficina de turismo de la zona del Puerto, que es la que permanece abierta los domingos, para obtener información sobre las calas.


 Mientras esperábamos el chico de delante fue el que se llevó el último ejemplar que quedaba de la guía de submarinismo (¡Vaya hombre, qué mala suerte!). Algo que me llamó la atención de la conversación es que el excursionista se quejaba resignado de que no existiera una guía completa del Parque Natural del Montó (perteneciente a los municipios de Jávea y Dénia), esto se debe a que existe una gran rivalidad entre los dos municipios vecinos. La empleada de la oficina le comentó que lo único que tenían era un folleto y que lo habían conseguido tras muchas presiones. Curioso hasta donde llega el tema de las rivalidades entre poblaciones.

Una vez nos tocó nuestro turno preguntamos por las calas de la zona. Con la subida al Faro de San Antonio, y el tiempo que tardamos en bajar a Jávea para buscar la oficina ya eran casi las 11. La empleada nos advirtió que iba a ser difícil encontrar sitio para aparcar. Nos dirigimos a un bar de la zona y pensamos qué hacer. Preguntamos al dueño del local para tener una segunda opinión y nos comentó que la mejor opción era visitar la Cala Blanca ya que era la más cercana a la ciudad y donde era más fácil aparcar.

Nos dirigimos a Cala Blanca. Aparcar en el paseo era imposible pero pudimos aparcar en una urbanización cerca andando un poco. Esta Cala se compone de dos calas. La primera no nos gustó porque estaban bastante sucias las rocas de un color negruzco posiblemente causado por el fuel las embarcaciones. Así que seguimos andando hasta llegar a la segunda cala donde las rocas estaban algo más limpias.


La cala o Caleta II es -de acuerdo con la web de turismo de Jávea-:
"una cala rústica de grava, bolos y roca. Se caracteriza por su brazo de piedra tosca que sale hacia el mar a modo de barrera, por lo que sus aguas suelen ser tranquilas y cristalinas. Su acceso se realiza a pie desde la I Caleta. También se puede acceder a ella desde el Mirador de les Caletes, por unas escaleras. Tiene una longitud de unos 40 m. aproximadamente".
 Aprovechamos para instalarnos sobre las rocas y sacar nuestros equipos para bucear. El que no hubiera arena era algo incómodo pero no había más remedio que poner nuestras toallas sobre las rocas. Al ser agosto el agua estaba bastante caliente y muy limpia. Pudimos observar peces y hasta algún pulpo. Más tarde a partir de las 13h unas medusas decidieron unirse a la fiesta causando algún que otro pequeño susto en algunos bañistas.


La única pega fue la excesiva ocupación de la cala. Además de las medusas se unió a la "fiesta" un ejército de embarcaciones, tal y como se muestra en la foto, que la verdad es que rompía un poco la tranquilidad del momento. Incluso alguna de estas embarcaciones puso música dándole un toque dominguero lamentable al momento. Como anécdota de la jornada el resto de bañistas pudieron observar a un señor mayor con un taparabos ridículo emulando a Marc Ostarcevic que nos hizo sentir bastante vergüenza ajena.

Después de comer y pasar un buen rato en la cala decidimos irnos de Jávea haciendo antes una visita a la zona marítima para tomar un helado. En general nos gustó bastante el sitio, dejando para una próxima visita el resto de calas. Eso sí es importante ir con tiempo para no encontrarse con la masificación típica de un domingo del mes de agosto. A pesar de Cala Blanca no es de las más concurridas estuvo para nuestro gusto demasiado masificada.

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